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Reflexión

Más allá de PISA: los desafíos de Ecuador frente a la sociedad de la información

Más allá de PISA: los desafíos de Ecuador frente a la sociedad de la información

La sociedad contemporánea está atravesada por las nuevas tecnologías, la inmediatez en el acceso a la información y el uso de la inteligencia artificial. En este escenario, no sorprende que países y economías con alto desarrollo tecnológico como China, Singapur, Macao y Japón sobresalgan en los últimos resultados de PISA 2025. Sin embargo, estos logros no se explican únicamente por el desarrollo tecnológico; también dependen, de la calidad del sistema educativo que los sostiene. Uno de los ejemplos más claros es Singapur, que en 2022 obtuvo el primer lugar en las tres áreas de la prueba (matemáticas, ciencias y lectura) y en 2025 se mantiene en los primeros lugares. Su éxito se atribuye al desarrollo de competencias para contextos cambiantes, habilidades blandas, competencias socioemocionales, valores y bilingüismo (Ministerio de Singapur, 2023). 


Estos resultados no son casuales, por un lado, el ingreso al magisterio selecciona a los aspirantes mejor puntuados; por otro, el perfil de salida del estudiante se orienta a prepararlo para los retos de la sociedad globalizada y prioriza cualidades holísticas que permiten tomar decisiones con ética, sentido práctico y pensamiento crítico. Ahora bien, estas particularidades no son trasladables de manera automática a otras realidades debido a que los contextos socioculturales, económicos y políticos de cada país son distintos y el capital cultural, en los términos de Bourdieu (1987), incide de forma significativa en la trayectoria escolar del estudiante. Precisamente por ello, cada sistema educativo debe definir, desde su propia realidad, qué y cómo formar a sus estudiantes. 


Sobre este último aspecto, la reflexión para Ecuador debería orientarse a volver a lo priorizado. En primer lugar, fortalecer la formación disciplinar y pedagógica del docente, un estudio sobre las bases para una educación exitosa en provincias ecuatorianas con alto porcentaje de pobreza identificó el desempeño docente como uno de los factores decisivos del éxito escolar (López y Loaiza, 2017); se trata, por tanto, de una condición necesaria, aunque no suficiente si no se acompaña de recursos, acompañamiento profesional y una política educativa contextualizada a la realidad ecuatoriana. En segundo lugar, fortalecer las competencias fundamentales de lectura y matemáticas, de acuerdo con los resultados de PISA 2025 en estos dominios Ecuador obtuvo 385 puntos y 366 respectivamente, situándose por debajo de los promedios registrados para América Latina y el Caribe lo que exige focalizar esfuerzos en la recuperación de aprendizajes. En tercer lugar, incorporar procesos de innovación y uso de tecnología mediados por la ética y el pensamiento crítico, de modo que la herramienta digital esté al servicio del aprendizaje y no al revés.


Los propios resultados de Ecuador en PISA 2025 invitan a esa lectura situada. En el dominio innovador “Aprendizaje en el Mundo Digital”, el país alcanzó un promedio de 422 puntos frente a los 418 del promedio Latinoamericano, es decir, una diferencia de apenas 4 puntos que no permiten afirmar la existencia de una ventaja estadísticamente significativa. Aunque la evaluación alcanzó aproximadamente al 85 % de la población objetivo de jóvenes de 15 años, “se identifica que la tendencia poblacional se mantiene con una concentración de estudiantes en áreas urbanas (78,9%), frente a un 21,1% en zonas rurales” (Ineval, 2026, p. 16). Esto evidencia, de acuerdo con los datos abiertos de Minedec (2026), que un 45,6 % de las escuelas rurales no fue evaluado y que en ellas podrían persistir brechas asociadas no solo al acceso a tecnología y conectividad, sino también al desarrollo de competencias digitales de docentes y estudiantes. 


Más allá del puntaje, lo decisivo es que estos resultados promuevan una toma de decisiones informada y coherente con las necesidades reales del contexto ecuatoriano. Esta “radiografía” educativa no debería alimentar comparaciones entre instituciones o sistemas, sino identificar buenas prácticas, replicarlas a escala nacional, impulsar la innovación educativa y articular procesos que instalen el diálogo entre los saberes ancestrales y el conocimiento científico. Situarse “más allá de PISA” implica, a mi criterio, usar la evidencia científica para decidir con pertinencia. 


Referencias: 

Bourdieu, P. (1987). Los tres estados del capital cultural. Sociológica, 2(5), 11-17. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1102150

Instituto Nacional de Evaluación Educativa [INEVAL]. (2026). Resultados de Ecuador en PISA 2025: Aprendizajes de la primera participación del país. https://evaluaciones.evaluacion.gob.ec/pisa/

López, M. E., & Loaiza Sánchez, K. P. (2017). Bases para una educación exitosa en provincias con alto porcentaje de pobreza. Cuadernos del CENDES, 34(96), 87-107. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=40354944004

Ministerio de Educación, Deporte y Cultura [Minedec]. (2026). Datos abiertos MINEDEC. Gobierno del Ecuador. https://educacion.gob.ec/datos-abiertos-minedec/

Ministerio de Educación de Singapur. (2026, Enero 6). 21st century competencies. Government of Singapore. https://www.moe.gov.sg/education-in-sg/21st-century-competencies

UNICEF. (2022). Where are we on education recovery? Big Yellow Taxi, Inc. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000381091


Nota: Las opiniones expresadas en este espacio son de carácter personal y no representan, necesariamente, la postura institucional del Grupo de Investigación.

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